Locales
Vía Circunvalar: cuando la ejecución supera la expectativa y marca diferencia en la gestión pública
En medio de un panorama nacional donde las obras públicas suelen debatirse entre retrasos, adiciones presupuestales y cronogramas extendidos, el avance de la Vía Circunvalar en jurisdicción de Soledad empieza a destacarse como un caso que merece atención.
A poco de cumplir cinco meses de ejecución —de un total de 18 proyectados— la intervención ya supera el 48% de avance. La cifra no solo es significativa en términos técnicos, sino que adquiere mayor peso cuando se contrasta con el ritmo esperado: para este punto, el cronograma inicial contemplaba apenas un 20%.
Durante su reciente recorrido por la obra, la alcaldesa Alcira Sandoval resaltó el trabajo del Consorcio Vías del Atlántico, destacando la articulación entre ejecución y supervisión en terreno. Más allá del discurso institucional, lo cierto es que el avance físico respalda esa afirmación.
La estrategia ha sido clara: múltiples frentes de trabajo operando de manera simultánea. Mientras dos frentes se concentran en la fundida de concreto rígido, otros tres avanzan en obras hidráulicas clave —canales, sumideros y rejillas— anticipándose a la temporada de lluvias. Esta planificación no solo acelera la obra, sino que reduce riesgos futuros asociados al drenaje y deterioro de la vía.
A nivel social, el impacto ya empieza a sentirse. Comerciantes como Deysi Rodríguez, del barrio Nuevo Éxito, destacan la continuidad de los trabajos como un factor determinante. En contextos donde las obras suelen paralizarse, la constancia se convierte en un diferencial tangible: menos polvo, mejores condiciones sanitarias y una valorización progresiva del entorno.
Sin embargo, el análisis no estaría completo sin una mirada comparativa. En tramos de la misma Circunvalar bajo la órbita de Barranquilla, históricamente se han registrado demoras asociadas a ajustes contractuales, intervenciones parciales y dificultades en la coordinación interinstitucional. Aunque cada proyecto tiene sus particularidades, la diferencia en ritmos de ejecución es evidente.
Mientras en algunos sectores los avances han sido intermitentes, en Soledad el enfoque ha privilegiado la simultaneidad operativa y la supervisión constante en campo. No se trata únicamente de invertir recursos, sino de cómo se gestionan.
La próxima habilitación de los tres carriles de la calzada sur será una prueba clave. De cumplirse en los tiempos anunciados, no solo se consolidaría el buen momento de la obra, sino que se enviaría un mensaje importante: es posible ejecutar infraestructura pública con eficiencia, incluso en contextos complejos.
Más que un logro aislado, lo que ocurre en este tramo de la Circunvalar plantea una pregunta de fondo: ¿por qué algunas administraciones logran acelerar procesos donde otras se estancan? La respuesta, como empieza a evidenciarse en Soledad, parece estar menos en los discursos y más en la capacidad de gestión, planificación y control permanente.
Por ahora, la obra avanza. Y en un país donde eso no siempre es noticia, vale la pena contarlo.
Barranquilla
Char cierra el capítulo con el Gobierno Petro: «Barranquilla aprendió a nadar sola»
«Barranquilla aprendió a nadar sola». Con esa frase, Alejandro Char resumió la relación de la ciudad con el Gobierno Nacional durante los últimos cuatro años. El artículo analiza sus declaraciones y contrasta hechos como la pérdida de los Juegos Panamericanos, las diferencias en seguridad y el debate sobre la transición energética, donde Barranquilla sostiene que fue pionera mucho antes de convertirse en una bandera del Gobierno Petro.
El alcalde Alejandro Char aseguró que espera «pasar esa página rápido» al referirse a la relación que sostuvo Barranquilla con el Gobierno Nacional durante los últimos cuatro años. En un balance de gestión, afirmó que la ciudad enfrentó múltiples retos con un respaldo insuficiente del nivel central y que debió sacar adelante proyectos estratégicos con recursos propios y alianzas con el sector privado.
«Barranquilla aprendió a nadar sola», manifestó el mandatario, una frase que resume el balance que hace sobre la relación entre la administración distrital y el gobierno del presidente Gustavo Petro. Sus declaraciones se suman a otras críticas expresadas durante este año, en las que ha señalado que la ciudad ha tenido que asumir por sí sola inversiones en seguridad, infraestructura y desarrollo.
Los Juegos Panamericanos, el principal símbolo de la ruptura
El episodio que marcó con mayor fuerza la relación entre Barranquilla y el Gobierno Nacional fue la pérdida de la sede de los Juegos Panamericanos 2027.
La Organización Panam Sports retiró la sede a Barranquilla luego de que el Gobierno Nacional incumpliera el pago de USD 4 millones que debía realizar el Ministerio del Deporte antes del 30 de diciembre de 2023. Posteriormente se conocieron documentos que indicaban que los recursos estaban disponibles, pero el giro no se efectuó dentro del plazo contractual.
Tras la pérdida de la sede, el presidente Petro convocó reuniones con el alcalde Alejandro Char, el gobernador Eduardo Verano y el Comité Olímpico Colombiano para intentar recuperar el evento. Incluso se anunció una hoja de ruta y nuevos compromisos financieros; sin embargo, los esfuerzos no lograron revertir la decisión de Panam Sports.
Seguridad: otra de las principales diferencias
En los últimos meses, Char también ha cuestionado la política de seguridad del Gobierno Nacional.
El alcalde ha sostenido que Barranquilla ha tenido que financiar gran parte del fortalecimiento de la Policía con recursos propios, incluyendo tecnología, infraestructura, cámaras, vehículos y estaciones policiales.
«Estamos solos en la seguridad», afirmó en abril, señalando que el Distrito, los contribuyentes y la Policía han soportado la mayor carga frente al crecimiento de fenómenos como la extorsión y el crimen organizado.
Y ni hablar de la transición energética…
Otro de los puntos que ha generado debate es la narrativa sobre la transición energética. Aunque el Gobierno del presidente Gustavo Petro convirtió este tema en una de las principales banderas de su administración, en Barranquilla existe la percepción de que la ciudad ya había trazado ese camino años atrás.
Proyectos como el complejo solar de Las Gardenias, las apuestas distritales por la movilidad sostenible, la eficiencia energética y la promoción de energías renovables fueron impulsados por las administraciones locales antes del actual Gobierno Nacional. En ese contexto, la administración de Alejandro Char sostiene que Barranquilla no solo acompañó la transición energética, sino que fue pionera en convertirla en una política pública de desarrollo urbano, razón por la cual considera que el Gobierno Petro terminó apropiándose de una narrativa que la ciudad venía construyendo desde años anteriores. Este ha sido un tema ampliamente documentado por El Popular en diversos informes sobre la evolución de la transición energética en el Caribe colombiano.
Puedes leer https://elpopular.online/barranquilla-pionera-silenciosa-mucho-antes-de-colombia-solar-la-ciudad-ya-encendia-la-luz-de-la-transicion-energetica/
Un contraste de visiones
Mientras la administración distrital sostiene que el Gobierno Nacional dejó de acompañar proyectos estratégicos para Barranquilla, el presidente Gustavo Petro ha defendido que durante su mandato aumentaron las transferencias nacionales en áreas como educación y ha cuestionado la administración de esos recursos por parte de las autoridades locales.
De esta manera, el debate no solo gira alrededor de la cantidad de recursos invertidos, sino también sobre la responsabilidad de cada nivel de gobierno en la ejecución de políticas públicas y grandes proyectos para la ciudad.
Pasar la página rápido y punto.
Con sus recientes declaraciones, Alejandro Char deja claro que espera que la nueva etapa política del país al mando de Abelardo De La Espriella permita recomponer la relación entre Barranquilla y la Nación.
«Quisiera pasar esa página rápido», expresó el alcalde, insistiendo en que, pese a las dificultades, la ciudad mantuvo el rumbo gracias a la gestión local, el respaldo del sector privado y la capacidad institucional del Distrito.
Soledad
Tras meses de incertidumbre, CNE adjudica la segunda curul afro a Winsner Nessir Sandoval
Bogotá, 17 de julio de 2026. Luego de más de cuatro meses de controversias, recursos jurídicos y un intenso proceso de escrutinio nacional, el Consejo Nacional Electoral (CNE) oficializó la adjudicación de la segunda curul de la Circunscripción Especial de Comunidades Afrodescendientes para la Cámara de Representantes en el período 2026-2030.
La Comisión Escrutadora Nacional expidió la credencial que acredita como representante a la Cámara a Winsner Nessir Sandoval Ibáñez, avalado por el Partido Demócrata Colombiano, poniendo fin a una de las disputas electorales más reñidas de las elecciones legislativas de este año.
La decisión se produjo después de meses de reclamaciones y revisiones sobre la asignación de la segunda curul afro, que mantuvo en expectativa tanto a las organizaciones afrodescendientes como a los candidatos involucrados. Durante el proceso, el CNE estudió múltiples solicitudes antes de adoptar la decisión definitiva mediante resolución de Sala Plena y expedir la respectiva credencial.
La otra curul de esta circunscripción ya había sido obtenida por Óscar David Benavides, candidato del movimiento Consejo Comunitario El Naranjo «Libres», organización que fue la lista más votada en la elección de la circunscripción especial afro. Su elección quedó consolidada desde los primeros resultados del escrutinio, mientras que la definición del segundo escaño permaneció en disputa hasta la decisión final del órgano electoral.
Con la expedición de la credencial, el Congreso de la República completa la representación de las comunidades afrodescendientes para el nuevo cuatrienio, quedando conformada por Óscar David Benavides, por el movimiento Libres, y Winsner Nessir Sandoval Ibáñez, por el Partido Demócrata Colombiano.
La determinación del Consejo Nacional Electoral pone punto final a uno de los procesos de escrutinio más prolongados de las elecciones legislativas de 2026, una controversia que mantuvo en vilo la conformación definitiva de la Cámara de Representantes y que solo se resolvió tras el análisis de los recursos y reclamaciones presentados por las campañas involucradas.
Ambiente y Comunidad
Barranquilla, pionera silenciosa: mucho antes de ‘Colombia Solar’, la ciudad ya encendía la luz de la transición energética
En medio del debate político sobre quién inició la transición energética en el Caribe, una verdad se impone sobre cualquier discurso: Barranquilla no solo habló primero, sino que actuó primero. Mientras el gobierno del presidente Gustavo Petro lanzaba en mayo de 2026 el ambicioso programa «Colombia Solar» con una inversión de $8 billones, la capital […]
En medio del debate político sobre quién inició la transición energética en el Caribe, una verdad se impone sobre cualquier discurso: Barranquilla no solo habló primero, sino que actuó primero. Mientras el gobierno del presidente Gustavo Petro lanzaba en mayo de 2026 el ambicioso programa «Colombia Solar» con una inversión de $8 billones, la capital del Atlántico ya llevaba años recorriendo ese camino, con proyectos concretos en marcha y una hoja de ruta trazada desde 2019.
Los hechos son contundentes y están documentados. La discusión sobre quién «empezó» no debería existir: la Administración Distrital de Barranquilla fue la que tomó la bandera, la izó y comenzó a caminar, mucho antes de que el gobierno nacional desembarcara con sus grandes anuncios.



La gestora silenciosa: Ana María Aljure
Detrás de esta revolución energética hay una figura clave que ha sido la articuladora de todos estos proyectos: Ana María Aljure Reales, Gerente de Ciudad de la Alcaldía de Barranquilla. Es la funcionaria que ha dado forma y continuidad a la visión de ciudad en materia de sostenibilidad y energías limpias.
Aljure ha sido la encargada de tejer las alianzas estratégicas que hoy hacen posible la transición energética en Barranquilla. En septiembre de 2025, por ejemplo, sostuvo una reunión en Medellín con el presidente de ISA para explorar nuevas oportunidades de inversión en proyectos de sostenibilidad.
Como ella misma lo expresó: «Ellos tienen la disposición, la infraestructura, los recursos, y nosotros tenemos los proyectos».
Bajo su liderazgo, Barranquilla ha consolidado proyectos emblemáticos como la primera comunidad energética de la ciudad en el barrio Las Gardenias, que cuenta con más de 2.000 paneles solares y beneficiará a más de 700 familias. Este proyecto, financiado al 100% por la Alcaldía, integra a la comunidad para generar, consumir, almacenar y compartir su propia energía renovable. Aljure lo ha calificado como un proyecto pionero en Colombia.
Además, la ciudad ha logrado convertirse en la primera capital de Latinoamérica en conseguir el 100% de cobertura de alumbrado público con tecnología LED, con más de 73.000 luminarias instaladas. Y el primer parque solar para el alumbrado público, con más de 7.600 paneles solares, cubrirá inicialmente el 40% de la demanda energética.
La acción: 2022-2023, los primeros paneles en los hogares
Mientras el gobierno nacional aún no tenía un programa masivo de energía solar, Barranquilla ya daba el salto a los hogares. En octubre de 2022, la Alcaldía, a través de la empresa Triple A, inició los estudios preliminares del programa piloto «A4 Solar». La meta: instalar paneles solares en viviendas de la ciudad para aliviar el bolsillo de los barranquilleros.
En abril de 2023, el piloto arrancó su operación. Manuel Cid Gámez fue el primer barranquillero en ver cómo su casa generaba energía renovable, con una reducción significativa en su factura de luz. La alcaldía lo explicó con claridad:
«Lo que queremos es que a largo plazo mejoremos la conciencia ambiental, bajemos la emisión de CO2, pero al mismo tiempo bajemos lo más importante que es la factura de los barranquilleros. Con este proyecto prevemos que se puede bajar entre un 20% y 30%».
La inversión inicial para las primeras 50 viviendas fue de $2.700 millones. Y lo más innovador: el usuario no debía hacer la inversión inicial; el costo se pagaba paulatinamente en la factura de la Triple A. Un modelo que hoy, tres años después, el gobierno nacional replica a gran escala.
El desembarco nacional: 2024-2026, Petro llega con todo
El gobierno del presidente Gustavo Petro comenzó a moverse en este terreno de manera más visible a partir de diciembre de 2024, cuando anunció un plan de inversión de $150 mil millones para instalar paneles solares en la región Caribe. Pero el gran golpe mediático llegó en mayo de 2026, con el lanzamiento de «Colombia Solar» desde la Plaza de la Paz de Barranquilla.
El programa, con una inversión de $8 billones, promete llegar a un millón de hogares de estratos 1, 2 y 3 en todo el país. Las primeras cinco viviendas beneficiadas están en el barrio Villas de San Pablo, en Barranquilla. El presidente Petro recorrió las calles de la ciudad para mostrar el inicio del programa.
Nadie discute la magnitud de la inversión nacional ni su impacto potencial. Pero confundir el inicio de un programa masivo con el inicio de la transición energética en el Caribe es un error histórico.
La comparación: quien habló y actuó primero
Al Cesar lo que es del Cesar: un reconocimiento que no se puede borrar
El gobierno del presidente Petro ha hecho una apuesta gigantesca por la energía solar en el Caribe, y eso es indiscutible. Pero la semilla, la idea, el primer paso, el discurso y la acción concreta nacieron en Barranquilla, mucho antes.
Desde 2019, la ciudad entendió que el sol era su recurso más valioso y que la transición energética no era un lujo, sino una necesidad para aliviar la factura de sus habitantes. Barranquilla no esperó a que el gobierno nacional llegara con grandes inversiones: tomó la bandera, la enarboló y comenzó a caminar.
Que los reflectores nacionales hoy se enciendan sobre Barranquilla es, en parte, el reconocimiento tácito de que la ciudad ya había entendido el camino. Lo que hoy se presenta como una gran apuesta nacional tiene sus raíces en una decisión local tomada hace siete años.
Esa verdad, señores, no se negocia. Y los barranquilleros no la olvidan.
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