Barranquilla
Barranquilla fortalece su liderazgo ambiental con una gran alianza por el futuro del plástico
El diálogo entre instituciones, organizaciones sociales y ciudadanía consolida la hoja de ruta para convertir a Barranquilla en un referente nacional de sostenibilidad y economía circular.





Barranquilla volvió a demostrar que el liderazgo ambiental se construye desde el territorio. Con una amplia participación de entidades públicas, organizaciones ambientales, fundaciones, asociaciones de recicladores, líderes comunales y ciudadanos comprometidos con el desarrollo sostenible, se llevó a cabo con éxito el foro «El Futuro Local del Plástico: Impacto Global, Acción Local», una iniciativa que abrió un espacio de diálogo y construcción colectiva para enfrentar uno de los mayores desafíos ambientales del planeta: la contaminación por plásticos.
El encuentro, organizado por la Fundación ProAyudar en el marco de la campaña Julio Sin Plástico, tuvo como propósito analizar el escenario internacional tras el estancamiento de las negociaciones del Tratado Global de Plásticos de las Naciones Unidas y, al mismo tiempo, construir propuestas que permitan fortalecer políticas públicas locales de economía circular para Barranquilla.
El principal impulsor y gestor de este importante espacio fue el concejal de Barranquilla, Maicol Flórez, quien se ha convertido en una de las principales voces del Distrito en materia ambiental y transición energética. Desde el Concejo Distrital ha liderado una agenda permanente orientada a impulsar iniciativas que promuevan la protección de los recursos naturales, la economía circular y la participación ciudadana como herramientas para transformar el territorio.
Su liderazgo se articula con la visión estratégica del alcalde Alejandro Char Chaljub y de la gerente de ciudad Ana María Aljure, quienes han consolidado una apuesta para posicionar a Barranquilla como la Biodiverciudad más representativa de Colombia, no solamente por el desarrollo de políticas públicas enfocadas en la sostenibilidad, sino porque entienden que el cuidado del ambiente también significa mejorar la calidad de vida, la salud pública, la competitividad y el bienestar de todos los barranquilleros.
Uno de los aspectos más destacados del foro fue el decidido respaldo institucional del Área Metropolitana de Barranquilla, representada por Hugo Pacheco Barragán, asesor de la Subdirección de Planeación y jefe del Departamento de Programas y Proyectos. Durante la jornada escuchó atentamente las diferentes propuestas presentadas por los asistentes y manifestó el compromiso de la entidad para acompañar las iniciativas que surjan de este proceso participativo, reconociendo que la articulación entre instituciones y ciudadanía será fundamental para consolidar una política ambiental metropolitana de largo plazo.
Asimismo, fue significativa la presencia de Rafael Mendoza, delegado de la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA), quien participó activamente en las mesas de trabajo, aportando desde la autoridad ambiental criterios técnicos y demostrando el interés de la entidad por fortalecer escenarios donde las comunidades puedan construir soluciones para los desafíos ambientales del departamento.
El foro también contó con la participación de la Fundación Amigos del Mar Caribe, organización que presentó propuestas integrales para la conservación de los ecosistemas marino-costeros y la reducción de los residuos que afectan las playas, ciénagas y cuerpos de agua del Caribe colombiano.
Por su parte, la Corporación Colombia Internacional en cabeza de Ramón Gómez compartió su experiencia en procesos de formación y capacitación para la creación de nuevos empleos verdes y sostenibles, destacando que la transición hacia una economía circular representa también una oportunidad para generar desarrollo económico, innovación y empleo digno.
A este importante ejercicio se sumaron organizaciones de recicladores, líderes comunitarios, representantes comunales y colectivos ciudadanos que, desde sus diferentes experiencias, contribuyeron a construir una hoja de ruta que servirá como base para la realización del gran foro ambiental previsto para el próximo mes de septiembre, donde se espera consolidar propuestas que puedan traducirse en políticas públicas para Barranquilla y su área metropolitana.
Durante la jornada se desarrollaron paneles sobre el impacto de la contaminación por plásticos en el Caribe colombiano, la transición industrial hacia modelos sostenibles, la economía circular y una mesa de cocreación para construir un plan de acción local, finalizando con compromisos concretos entre los actores participantes y la presentación de la iniciativa PLASTITRUEQUE como estrategia de educación ambiental y aprovechamiento de residuos.
Más que un evento académico, este foro representó una muestra del momento histórico que vive Barranquilla. La ciudad avanza hacia un modelo de desarrollo donde la sostenibilidad deja de ser un discurso para convertirse en una política transversal que involucra a las instituciones, al sector privado, a la academia y a la ciudadanía.
La crisis mundial del plástico exige respuestas locales. Y Barranquilla ha entendido que esas respuestas solo serán posibles mediante escenarios permanentes de participación, concertación y construcción colectiva. Espacios como este permiten escuchar todas las voces, fortalecer alianzas y convertir las buenas ideas en proyectos capaces de transformar el territorio.
El éxito de esta jornada demuestra que la capital del Atlántico no solo está preparada para liderar la conversación ambiental en Colombia, sino también para convertirse en un ejemplo de cómo la participación ciudadana, el compromiso institucional y el liderazgo político pueden impulsar una verdadera transformación hacia una ciudad más sostenible, resiliente y con mejor calidad de vida para las generaciones presentes y futuras.
Barranquilla
Maicol Flórez pone la transición energética en el centro del debate: «Barranquilla ya no habla del futuro, lo está construyendo»
En medio del debate nacional sobre la seguridad energética y los retos que enfrenta Colombia ante el fenómeno de El Niño, el concejal de Barranquilla Maicol Flórez dejó una constancia en la corporación que invita a mirar hacia una realidad que ya comienza a tomar forma en la ciudad: la transición energética dejó de ser […]
En medio del debate nacional sobre la seguridad energética y los retos que enfrenta Colombia ante el fenómeno de El Niño, el concejal de Barranquilla Maicol Flórez dejó una constancia en la corporación que invita a mirar hacia una realidad que ya comienza a tomar forma en la ciudad: la transición energética dejó de ser un discurso y empieza a reflejarse en obras concretas.
Durante su intervención, el cabildante destacó el liderazgo del alcalde Alejandro Char en la ejecución de proyectos que hoy convierten a Barranquilla en uno de los principales laboratorios urbanos de energías renovables del país.
Uno de los ejemplos mencionados fue la puesta en funcionamiento de la primera comunidad energética de Barranquilla, ubicada en el barrio Las Gardenias. El proyecto integra cerca de 2.000 paneles solares, una huerta comunitaria, la Institución Educativa San Luis y espacios públicos para beneficiar aproximadamente a 700 familias de estratos 1 y 2 con energía limpia y una reducción en el costo de sus facturas. Además, recuperó un terreno que durante años fue utilizado como basurero a cielo abierto y lo transformó en un espacio productivo y ambientalmente sostenible.
Pero quizá el aspecto que más llamó la atención del concejal fue la innovación implementada en el parque productivo de Las Gardenias. Allí se instalaron paneles solares traslúcidos, una tecnología que permite el paso controlado de la luz solar para favorecer el crecimiento de cultivos mientras simultáneamente genera electricidad. Este modelo demuestra que la producción de alimentos y la generación de energía pueden coexistir en un mismo espacio, convirtiendo un antiguo foco de contaminación en un referente de sostenibilidad urbana.

A esta apuesta se suma la construcción del primer parque solar de Barranquilla, ubicado en el corregimiento de Juan Mina. El proyecto ocupará cerca de ocho hectáreas y producirá alrededor de 10,19 GWh al año, energía que permitirá abastecer parte del sistema de alumbrado público de la ciudad y reducir su huella ambiental.
La intervención de Maicol Flórez adquiere especial relevancia porque ocurre en un momento en el que Colombia enfrenta un intenso debate sobre la seguridad energética. Mientras el Gobierno Nacional implementa medidas preventivas por la llegada del fenómeno de El Niño y desarrolla programas como Colombia Solar, que ya reporta reducciones importantes en las facturas de energía de familias beneficiarias en Barranquilla, las ciudades también empiezan a demostrar que la transición energética puede construirse desde los territorios mediante proyectos concretos.
Más allá del reconocimiento político al alcalde Alejandro Char, el mensaje del concejal deja una reflexión de fondo: la transición energética no debe entenderse únicamente como un compromiso ambiental, sino como una estrategia para mejorar la calidad de vida, recuperar espacios degradados, reducir costos para las familias y fortalecer la seguridad energética de las ciudades.
Sin embargo, el desafío apenas comienza. Barranquilla avanza con proyectos que hoy son ejemplo nacional, pero el verdadero reto será ampliar estos modelos a más barrios, consolidar la generación distribuida y lograr que la energía renovable tenga un impacto cada vez mayor sobre las tarifas que pagan los ciudadanos.
La pregunta que queda abierta es si las experiencias que hoy nacen en Barranquilla podrán convertirse en un modelo replicable para el resto del país, precisamente cuando Colombia necesita acelerar la transición energética sin perder de vista la confiabilidad del sistema eléctrico.
Barranquilla
Char cierra el capítulo con el Gobierno Petro: «Barranquilla aprendió a nadar sola»
«Barranquilla aprendió a nadar sola». Con esa frase, Alejandro Char resumió la relación de la ciudad con el Gobierno Nacional durante los últimos cuatro años. El artículo analiza sus declaraciones y contrasta hechos como la pérdida de los Juegos Panamericanos, las diferencias en seguridad y el debate sobre la transición energética, donde Barranquilla sostiene que fue pionera mucho antes de convertirse en una bandera del Gobierno Petro.
El alcalde Alejandro Char aseguró que espera «pasar esa página rápido» al referirse a la relación que sostuvo Barranquilla con el Gobierno Nacional durante los últimos cuatro años. En un balance de gestión, afirmó que la ciudad enfrentó múltiples retos con un respaldo insuficiente del nivel central y que debió sacar adelante proyectos estratégicos con recursos propios y alianzas con el sector privado.
«Barranquilla aprendió a nadar sola», manifestó el mandatario, una frase que resume el balance que hace sobre la relación entre la administración distrital y el gobierno del presidente Gustavo Petro. Sus declaraciones se suman a otras críticas expresadas durante este año, en las que ha señalado que la ciudad ha tenido que asumir por sí sola inversiones en seguridad, infraestructura y desarrollo.
Los Juegos Panamericanos, el principal símbolo de la ruptura
El episodio que marcó con mayor fuerza la relación entre Barranquilla y el Gobierno Nacional fue la pérdida de la sede de los Juegos Panamericanos 2027.
La Organización Panam Sports retiró la sede a Barranquilla luego de que el Gobierno Nacional incumpliera el pago de USD 4 millones que debía realizar el Ministerio del Deporte antes del 30 de diciembre de 2023. Posteriormente se conocieron documentos que indicaban que los recursos estaban disponibles, pero el giro no se efectuó dentro del plazo contractual.
Tras la pérdida de la sede, el presidente Petro convocó reuniones con el alcalde Alejandro Char, el gobernador Eduardo Verano y el Comité Olímpico Colombiano para intentar recuperar el evento. Incluso se anunció una hoja de ruta y nuevos compromisos financieros; sin embargo, los esfuerzos no lograron revertir la decisión de Panam Sports.
Seguridad: otra de las principales diferencias
En los últimos meses, Char también ha cuestionado la política de seguridad del Gobierno Nacional.
El alcalde ha sostenido que Barranquilla ha tenido que financiar gran parte del fortalecimiento de la Policía con recursos propios, incluyendo tecnología, infraestructura, cámaras, vehículos y estaciones policiales.
«Estamos solos en la seguridad», afirmó en abril, señalando que el Distrito, los contribuyentes y la Policía han soportado la mayor carga frente al crecimiento de fenómenos como la extorsión y el crimen organizado.
Y ni hablar de la transición energética…
Otro de los puntos que ha generado debate es la narrativa sobre la transición energética. Aunque el Gobierno del presidente Gustavo Petro convirtió este tema en una de las principales banderas de su administración, en Barranquilla existe la percepción de que la ciudad ya había trazado ese camino años atrás.
Proyectos como el complejo solar de Las Gardenias, las apuestas distritales por la movilidad sostenible, la eficiencia energética y la promoción de energías renovables fueron impulsados por las administraciones locales antes del actual Gobierno Nacional. En ese contexto, la administración de Alejandro Char sostiene que Barranquilla no solo acompañó la transición energética, sino que fue pionera en convertirla en una política pública de desarrollo urbano, razón por la cual considera que el Gobierno Petro terminó apropiándose de una narrativa que la ciudad venía construyendo desde años anteriores. Este ha sido un tema ampliamente documentado por El Popular en diversos informes sobre la evolución de la transición energética en el Caribe colombiano.
Puedes leer https://elpopular.online/barranquilla-pionera-silenciosa-mucho-antes-de-colombia-solar-la-ciudad-ya-encendia-la-luz-de-la-transicion-energetica/
Un contraste de visiones
Mientras la administración distrital sostiene que el Gobierno Nacional dejó de acompañar proyectos estratégicos para Barranquilla, el presidente Gustavo Petro ha defendido que durante su mandato aumentaron las transferencias nacionales en áreas como educación y ha cuestionado la administración de esos recursos por parte de las autoridades locales.
De esta manera, el debate no solo gira alrededor de la cantidad de recursos invertidos, sino también sobre la responsabilidad de cada nivel de gobierno en la ejecución de políticas públicas y grandes proyectos para la ciudad.
Pasar la página rápido y punto.
Con sus recientes declaraciones, Alejandro Char deja claro que espera que la nueva etapa política del país al mando de Abelardo De La Espriella permita recomponer la relación entre Barranquilla y la Nación.
«Quisiera pasar esa página rápido», expresó el alcalde, insistiendo en que, pese a las dificultades, la ciudad mantuvo el rumbo gracias a la gestión local, el respaldo del sector privado y la capacidad institucional del Distrito.
Ambiente y Comunidad
Barranquilla, pionera silenciosa: mucho antes de ‘Colombia Solar’, la ciudad ya encendía la luz de la transición energética
En medio del debate político sobre quién inició la transición energética en el Caribe, una verdad se impone sobre cualquier discurso: Barranquilla no solo habló primero, sino que actuó primero. Mientras el gobierno del presidente Gustavo Petro lanzaba en mayo de 2026 el ambicioso programa «Colombia Solar» con una inversión de $8 billones, la capital […]
En medio del debate político sobre quién inició la transición energética en el Caribe, una verdad se impone sobre cualquier discurso: Barranquilla no solo habló primero, sino que actuó primero. Mientras el gobierno del presidente Gustavo Petro lanzaba en mayo de 2026 el ambicioso programa «Colombia Solar» con una inversión de $8 billones, la capital del Atlántico ya llevaba años recorriendo ese camino, con proyectos concretos en marcha y una hoja de ruta trazada desde 2019.
Los hechos son contundentes y están documentados. La discusión sobre quién «empezó» no debería existir: la Administración Distrital de Barranquilla fue la que tomó la bandera, la izó y comenzó a caminar, mucho antes de que el gobierno nacional desembarcara con sus grandes anuncios.



La gestora silenciosa: Ana María Aljure
Detrás de esta revolución energética hay una figura clave que ha sido la articuladora de todos estos proyectos: Ana María Aljure Reales, Gerente de Ciudad de la Alcaldía de Barranquilla. Es la funcionaria que ha dado forma y continuidad a la visión de ciudad en materia de sostenibilidad y energías limpias.
Aljure ha sido la encargada de tejer las alianzas estratégicas que hoy hacen posible la transición energética en Barranquilla. En septiembre de 2025, por ejemplo, sostuvo una reunión en Medellín con el presidente de ISA para explorar nuevas oportunidades de inversión en proyectos de sostenibilidad.
Como ella misma lo expresó: «Ellos tienen la disposición, la infraestructura, los recursos, y nosotros tenemos los proyectos».
Bajo su liderazgo, Barranquilla ha consolidado proyectos emblemáticos como la primera comunidad energética de la ciudad en el barrio Las Gardenias, que cuenta con más de 2.000 paneles solares y beneficiará a más de 700 familias. Este proyecto, financiado al 100% por la Alcaldía, integra a la comunidad para generar, consumir, almacenar y compartir su propia energía renovable. Aljure lo ha calificado como un proyecto pionero en Colombia.
Además, la ciudad ha logrado convertirse en la primera capital de Latinoamérica en conseguir el 100% de cobertura de alumbrado público con tecnología LED, con más de 73.000 luminarias instaladas. Y el primer parque solar para el alumbrado público, con más de 7.600 paneles solares, cubrirá inicialmente el 40% de la demanda energética.
La acción: 2022-2023, los primeros paneles en los hogares
Mientras el gobierno nacional aún no tenía un programa masivo de energía solar, Barranquilla ya daba el salto a los hogares. En octubre de 2022, la Alcaldía, a través de la empresa Triple A, inició los estudios preliminares del programa piloto «A4 Solar». La meta: instalar paneles solares en viviendas de la ciudad para aliviar el bolsillo de los barranquilleros.
En abril de 2023, el piloto arrancó su operación. Manuel Cid Gámez fue el primer barranquillero en ver cómo su casa generaba energía renovable, con una reducción significativa en su factura de luz. La alcaldía lo explicó con claridad:
«Lo que queremos es que a largo plazo mejoremos la conciencia ambiental, bajemos la emisión de CO2, pero al mismo tiempo bajemos lo más importante que es la factura de los barranquilleros. Con este proyecto prevemos que se puede bajar entre un 20% y 30%».
La inversión inicial para las primeras 50 viviendas fue de $2.700 millones. Y lo más innovador: el usuario no debía hacer la inversión inicial; el costo se pagaba paulatinamente en la factura de la Triple A. Un modelo que hoy, tres años después, el gobierno nacional replica a gran escala.
El desembarco nacional: 2024-2026, Petro llega con todo
El gobierno del presidente Gustavo Petro comenzó a moverse en este terreno de manera más visible a partir de diciembre de 2024, cuando anunció un plan de inversión de $150 mil millones para instalar paneles solares en la región Caribe. Pero el gran golpe mediático llegó en mayo de 2026, con el lanzamiento de «Colombia Solar» desde la Plaza de la Paz de Barranquilla.
El programa, con una inversión de $8 billones, promete llegar a un millón de hogares de estratos 1, 2 y 3 en todo el país. Las primeras cinco viviendas beneficiadas están en el barrio Villas de San Pablo, en Barranquilla. El presidente Petro recorrió las calles de la ciudad para mostrar el inicio del programa.
Nadie discute la magnitud de la inversión nacional ni su impacto potencial. Pero confundir el inicio de un programa masivo con el inicio de la transición energética en el Caribe es un error histórico.
La comparación: quien habló y actuó primero
Al Cesar lo que es del Cesar: un reconocimiento que no se puede borrar
El gobierno del presidente Petro ha hecho una apuesta gigantesca por la energía solar en el Caribe, y eso es indiscutible. Pero la semilla, la idea, el primer paso, el discurso y la acción concreta nacieron en Barranquilla, mucho antes.
Desde 2019, la ciudad entendió que el sol era su recurso más valioso y que la transición energética no era un lujo, sino una necesidad para aliviar la factura de sus habitantes. Barranquilla no esperó a que el gobierno nacional llegara con grandes inversiones: tomó la bandera, la enarboló y comenzó a caminar.
Que los reflectores nacionales hoy se enciendan sobre Barranquilla es, en parte, el reconocimiento tácito de que la ciudad ya había entendido el camino. Lo que hoy se presenta como una gran apuesta nacional tiene sus raíces en una decisión local tomada hace siete años.
Esa verdad, señores, no se negocia. Y los barranquilleros no la olvidan.
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